Lo negro triunfa en política. No solo porque la crisis y los oscuros augurios de futuro estén ocupando la mayor parte de las explicaciones de los candidatos en esta campaña, o porque Obama esté siendo más citado que el mismo Zapatero. La lucha de Mandela también ha encontrado eco en el discurso político gallego de manos de Anxo Quintana. El aspirante nacionalista no dudó ayer en asegurar a pie de muelle en A Illa de Arousa que la pesca y el marisqueo gallego sufren un auténtico «aparthaeid comunitario». El líder nacionalista apeló con el mar de fondo a lo propio, a lo autóctono, como valores a impulsar también en la promoción y la venta de pescado y marisco gallegos para que su peso impida que el sector sea marginado.
«Temos que levar a cabo un rearme produtivo do sector», insistió Quintana como mejor estrategia para evitar que la pesca, como dijo, sea siempre la primera materia que el Gobierno español cede en sus negociaciones comunitarias en favor de otros campos.
Y para Quintana la mejor manera de reforzarse es promocionar la marca de productos pesqueros de la comunidad, como una denominación que dé un valor añadido a la pesca y al marisco gallegos. Una reedición del Galicia Calidade en versión pesquera. Pero no solo de márketing vive el mar. Por ello el candidato nacionalista dirigió por la noche en Pontevedra sus dardos a la incomprensión de Madrid y Bruselas, que según él impiden hasta que los barcos de cerco gallegos tengan una potencia adecuada en sus motores.
Lenguaje bélico para animar el voto, para criticar a Feijoo y para ensalzar los productos gallegos del mar
Quintana tomó ayer el timón del Otercha, del edil que el BNG tiene en A Illa, para ser retratado en su singladura en busca de los votos del mar. Subió a una batea, y sorteó sus cuerdas para evitar la foto de candidato al baño maría. Y tras el equilibrio marino cargó la palabra y disparó a discreción. Rearmarse , batalla , guerra y otros términos bélicos acompañaron su visión de la pesca y sobre todo sus críticas a Feijoo por no debatir en TVG. «Gañou a pequena batalla da falla de transparencia, pero perderá a guerra», dijo el ayer patrón del BNG.
Touriño se sube al I+D frente a la economia del ladrillo
Uno de los incendios que hubo de sofocar Emilio Pérez Touriño durante su primer mandato en la Xunta fue lo que podría denominarse «revolución de los rectores», hace dos años. Los responsables de las universidades gallegas denunciaron que tenían que actuar como mendigos ante las instituciones para obtener fondos. El conflicto subió de tono en octubre, cuando la Xunta retrasó otro año más el nuevo plan de financiación, el que debería aumentar el dinero que reciben las universidades. Los rectores siempre han insistido en que sin fondos no se investiga, lo que supone la mediocridad.
El candidato del PSOE quiso firmar la paz y ayer suscribió estos mismos argumentos. En un acto en el que reunió a numerosos investigadores, y estaban presentes los tres rectores, les anunció lo que llevan tiempo esperando: a ellos irá dirigida la primera llamada que realice en cuanto sea investido presidente de la Xunta para diseñar un plan 2010-2015 con el que la Universidad debería recibir el 1,5% del PIB (la cifra se sitúa ahora en el 0,9%, por debajo del 1% prometido para esta legislatura).
Y es que el candidato socialista quiere hacer de la investigación y el desarrollo (I+D) el motor de la riqueza gallega. «Imos pasar da economía do ladrillo á economía do coñecemento. Tamén se acabou a economía da subvención». Prometió un plan de I+D con el objetivo de que Galicia cuente con 10.000 investigadores entre Universidad, centros tecnológicos y empresas.
En una jornada de contrastes, una hora después de entrevistarse con la élite del conocimiento visitaba una de las zonas más humildes de Ferrol: Recimil, más conocido como las casas baratas y barrio único en Galicia donde las viviendas son propiedad del Ayuntamiento. Precisamente, la restauración de este barrio fue motivo de disputa entre PSOE y BNG porque la Consellería de Vivenda propuso hacerse cargo de la remodelación a cambio de la propiedad de los inmuebles. El mercadillo permitió a Touriño sumergirse en la crisis de la gente de a pie. «Deme una vivienda», gritaba una mujer de etnia gitana con un bebé. «Présteme el coche», apuntaba otro joven. «No se vende», decían muchos vendedores ambulantes a los que saludaba.
La jornada acabó en Cangas, con un mitin en el que aseguró que el Gobierno central apoya el plan industrial que garantiza el futuro de Citroën y en el que sacó a la palestra los peores fantasmas de la derecha: «Queren baixar as pensións e conxelar o salario mínimo». Al igual que la número dos de la lista por Pontevedra, María José Caride, garantizó la ampliación de la AP-9. Precisamente a su llegada a Cangas lo recibió una concentración de una veintena de personas que protestaban por la ampliación. Touriño evitó la entrada principal y usó otro acceso.
Feijoó quiere meterle la tijera al IRPF para reactivar el consumo
Alberto Núñez Feijoo luce pose de candidato y tarjeta de gestor a tiempo completo. Porque es lo que toca, en un contexto de crisis en el que pretender llegar al electorado con mensajes que no alumbren una expectativa de alivio en su bolsillo es perder el tiempo, pero también porque el PP sabe que sus opciones de alcanzar una mayoría absoluta que sigue estando cara pasan por el desgaste que esta coyuntura recesiva pueda ocasionar en el tándem PSOE-BNG. Así, metido en faena, el aspirante popular no deja pasar la ocasión de reivindicar su experiencia al frente del Insalud y de Correos, como buscando un aval de verosimilitud y solvencia para sus propuestas. La que presentó ayer en Poio persevera en la idea de recortes fiscales para estimular el consumo.
Feijoo comprometió una rebaja progresiva en el tramo autonómico del IRPF acorde al nivel de ingresos de cada contribuyente. Las rentas más bajas, con una base liquidable inferior a 17.770 euros anuales, se beneficiarían de un recorte del 8,2%. Según Feijoo, 600.000 gallegos accederían a esa deducción máxima. Los contribuyentes cuya base liquidable esté entre 17.770 y 33.007 euros, tendrían un recorte del 4,1%; los que están entre 33.007 y 53.407, del 2,7%; y los que superan los 53.407 euros de base liquidable dispondrían de una rebaja del 1,1% en el tramo del IRPF que gestiona la comunidad. Feijoo aseguró que estas deducciones tendrían un coste de 100 millones de euros al año, y serían de aplicación a partir de enero del 2010, para el ejercicio fiscal del 2009.
El candidato del PPdeG repasó los números en el muelle de carga de la sede del grupo de alimentación Froiz, en Poio, al término de una visita a la que no acudió ninguno de sus gurús económicos, ni Arias ni Puy, pero sí el barón pontevedrés, Rafael Louzán. Feijoo, que da cuenta del precio del pan por kilo y presume de haberse fogueado en las vacaciones escolares en el pequeño ultramarinos familiar de Os Peares, recorrió con interés los pasillos de la nave de una firma que puso en marcha el carnicero de un supermercado de Pontevedra y que ahora da trabajo a 4.000 personas.
El ejemplo del emprendedor sirvió al candidato de metáfora recurrente en su alocución posterior ante jóvenes empresarios, en un almuerzo en Santiago. En el escenario en el que 48 horas antes Quintana trasladó su idea de un instituto de crédito gallego, Feijoo esgrimió con un discurso más crudo que «temos que facer un gran instrumento de crédito, pero non consiste nun banco público», sino en movilizar todas las políticas de avales de las consellerías.
Ya con Pedro Arias presente, el ourensano rebatió la tesis de que las rebajas fiscales pueden mermar los servicios básicos: «Una de las cosas que aprendimos en 1996 es gestionar para asegurar las prestaciones por desempleo». En 1996 estaba Aznar y había crisis. La coyuntura adversa ha vuelto multiplicada, pero al ex presidente nadie lo espera en esta campaña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario