Zapatero remueve el chapapote para captar a los jóvenes indecisos
Reacciona ante los análisis del PSOE que alertan de que el éxito de Emilio Pérez Touriño y hasta tres escaños dependen de la participación juvenil.
El presidente hace suya la defensa de la torre de Hércules y la ampliación de Alvedro
Propone sacar a la venta a precio de VPO las 60.000 casas vacías que hay en Galicia
Baltar baila pese a que puede perder un escaño en la provincia
En el encuentro de Feijoo con los jóvenes había un popular que destacaba por el ritmo y las ganas de bailar, José Luis Baltar. Parecía que trataba de ocultar así su preocupación por lo que casi todos, dentro y fuera del partido, dan por hecho: que el PP va a perder un escaño en la provincia, lo que dificulta más todavía el objetivo de la mayoría absoluta, la única forma de que el PP pueda volver a gobernar. También Feijoo ocultó sus nervios apelando a los indecisos, a los que confía su suerte. «Hai un 30% que non saben que elixir. Se logramos que estes nos voten na mesma proporción que os demais galegos, témolo».
Parada en la Feria del Cocido de Lalín, antes de los mítines en A Estrada y Sanxenxo
La lucha contra las encuestas exige a Núñez Feijoo mantener un agenda muy apretada: acto sectorial por la mañana que le sirve de plataforma para lanzar sus propuestas y varios mítines por la tarde, con frecuentes encuentros con la prensa intercalados. Ayer, tras el acto matinal de Ourense le siguieron mítines en A Estrada y Sanxenxo, para terminar en Baiona.
Pero a la hora de comer el candidato popular hizo una parada ineludible: la Feria del Cocido de Lalín. No solo porque se trata de una de las celebraciones gastronómicas más populares de Galicia, sino porque Lalín es uno de los municipios más grandes en los que el PP sigue gobernando, de la mano de Xosé Crespo.
Y Feijoo pudo darse de nuevo, tras la fiesta de la plaza de toros de Pontevedra, un baño de masas. La apretada agenda le hizo llegar tarde al pregón, pero aún así pudo recibir el apoyo de los vecinos, degustar licor café y departir en un palco tomad o por cargos del PP gallego, provincial y local. Prácticamente la única excepción en ese grupo era el nacionalista responsable de Turismo, Rubén Lois, y la directora xeral.
También visitó la Lalin Pork Art, una muestra compuesta por esculturas de cerdos fabricadas en poliéster, una iniciativa del Concello de Lalín, que imita la conocida Cow Parade. El cocido lo degustó en el pazo de Bendoiro, de donde salió a las seis de la tarde, camino de los mítines que aún le quedaban por delante.
Quintana se equipara a Allende
Touriño cuenta con el respaldo de Zapatero, Feijoo puede apoyarse en Rajoy, pero Quintana tiene Allariz. El candidato del BNG retornó ayer a casa, a la villa que sigue representando la mejor postal de la gestión nacionalista, para contrarrestar el desembarco de líderes de Madrid en la campaña gallega. Y lo hizo con una reflexión que adelantó en el mitin matinal de Burela, donde alertó del riesgo de que al proyecto nacionalista en el poder quede truncado antes de tiempo, como le ocurrió a Allende en Chile, y reivindicó para el Bloque la bandera del socialismo reformista: «A única forza que está propoñendo medidas socialdemócratas nesta campaña é o BNG», propugnó.
El mensaje sobre la transición del nacionalismo gallego no podía llevar más carga de simbolismo, en el concello a cuya alcaldía llegó Quintana después de una revuelta popular, hace ahora 20 años. Desde entonces, el Bloque pasó de ser una formación residual a convertirse en segunda fuerza en 1997 y a amortizar como socio imprescindible del Gobierno bipartito sus peores resultados desde 1993. Su líder marcó ayer el camino por el que puede crecer el BNG, al abonarse a ese socialismo reformista frente al revolucionario. «No Chile dos anos setenta houbo un Goberno progresista e nacionalista que foi capaz de pór en marcha procesos transformadores. Recibiu tremendos ataques, pero tamén tivo que sufrir a impaciencia dalgúns, que reclamaban na rúa que non había cambios suficientes. Despois quedaron lamentando o fracaso durante décadas», evocó Quintana. Sostuvo que el Bloque hizo en el bipartito «o que fixo o Goberno de Allende, pór os recursos a favor do beneficio dos galegos». En su discurso de corte socialdemócrata, resolvió las discrepancias con un concurso eólico que está en el punto de mira de juristas de la UE imputándolas a «ricos e poderosos». Pero solo un único mensaje de fondo preside la campaña del BNG: movilizar el voto para consolidar su proyecto en otro bipartito.
Pese a «xogar na casa», como ilustró el alcalde, Francisco García, el que cerró su agenda de ayer no fue el mejor mitin del candidato nacionalista. Arrancó pidiendo perdón por no frecuentar más su ciudad y, al finalizar, corrió al encuentro de sus gemelos, presentes como su compañera en el acto. A Quintana siempre le quedará Allariz.
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