miércoles, 18 de febrero de 2009

El camino a la Presidencia de la Xunta (III)

El PSOE atisba que los indecisos empiezan a desperezarse

Los socialistas gallegos encaran el segundo tercio de la campaña con la impresión de que su ola es definitivamente ascendente y que, por la teoría de los vasos comunicantes, la del PP está en declive. Sus encuestas, los análisis de tendencia con los que trabajan y hasta la intuición de sus gurús los lleva a verbalizar ya algo más que una mera confianza en la reedición del bipartito, aunque siempre tímidamente para no desmovilizar con un optimismo demasiado temprano a sus votantes más remolones. Pero en el interior de la sala de máquinas del PSOE han percibido que la masa de escépticos, desencantados y remisos se ha empezado a fragmentar y reducir. Y eso para los socialistas es sinónimo de expectativas, pues reconocían que entre los indecisos de ahora la mayor tajada había optado por la papeleta de Touriño en las autonómicas del 2005.

Pero por si acaso, aunque no las muestran, los socialistas también van advirtiendo selectivamente que tienen armas de destrucción masiva dirigidas hacia puntos estratégicos del PP. Aunque su candidato apueste por una campaña tranquila o asegure que no quiere entrar en acusaciones, los socialistas afirman haber aprendido del impacto que han tenido las críticas por la compra del coche oficial del presidente y las obras de remodelación de la Xunta. Si hay alguna acusación más por el estilo, esta vez responderán con el mismo tipo de misiles, apuntan fuentes socialistas.

Quiniela de Touriño

Y a pesar de la prudencia del candidato socialista para no dar en público por ganadas las elecciones del 1 de marzo, el propio Touriño esbozó ayer bajo el frío de O Barco su primera quiniela electoral. «O PP perderá en Ourense dous diputados», apostó en su mitin habitual en las tierras de Valdeorras. Allí, donde reclamó a Feijoo que dé un aliciente para todos en esta campaña con un debate electoral, el candidato a la reelección desarrolló el mitin más pegado a las necesidades locales de su público de cuantos ha celebrado hasta ahora.

En la tierra más aislada del corredor central de Galicia, Touriño quiso forzar los vínculos de O Barco con su proyecto, nombrando las calles por sus nombres y dando el visto bueno a proyectos como el soterramiento de viales, o anunciando al alcalde la creación de comunicaciones para la comarca. Por eso ayer, en su mitin más lejano dentro de la comunidad, mezcló la crisis mundial y la pizarra; aludió de nuevo a Obama y al nuevo servicio de fisioterapia del hospital comarcal, pero además recalcó que Alberto Núñez Feijoo nunca le ha echado una mano en toda la legislatura, «e agora o PP ademais quere sacar partido da crise», añadió para deslegitimar las intenciones de su adversario.

Y hablando de rivales, la sombra de Baltar planeó por O Barco, donde su alcalde, Alfredo García, reeditó un clásico, el de identificar a Baltar con el caciquismo que, en su opinión, no dejó más que deudas morales con la comarca de Valdeorras.

El pacto de no agresión funciona incluso hasta en privado

Touriño se reunió ayer con representantes de la cooperación internacional en un escenario que reproducía un bar de teatro. Allí se comprometió ante cuidadas y visibles tazas de café de comercio justo a duplicar la ayuda al desarrollo, y a puerta cerrada escuchó los puntos de vista de los integrantes de las oenegés. No compartió ni aceptó algún reproche personal a sus socios de Gobierno. Estuvo de nuevo presente el pacto de no agresión entre los dos socios y sin embargo adversarios, como también estuvo presente en el mitin de O Barco el líder de los socialistas ourensanos, Manuel Vázquez, pero solo eso, porque esta vez no tuvo turno de palabra para dar caña

Quintana quiere meter un gol en el Estatuto

Feijoo cuenta que desde que practica deporte se siente y hasta piensa mejor. A Touriño le gustan las caminatas y pedalear en la bicicleta estática. Pero Quintana es el único candidato de los tres grandes partidos con verdadero pedigrí deportivo. El líder del BNG tuvo ocasión en sus años mozos de intentar la aventura del fútbol profesional. El Elche, que en aquellos años militaba en Segunda División, lo tentó con un contrato, pero el entonces espigado delantero alaricano optó por la senda de la política. Galicia perdió un deportista con proyección, pero el nacionalismo ganó un ariete. Ahora, Quintana quiere meter un gol con un Estatuto que, además de ser «de nación», lo sea también de selección.

El candidato del Bloque defendió ayer en Vigo, en un acto en el que repasó los compromisos programáticos en materia de deporte, la inclusión en el futuro marco estatutario «do dereito de Galicia non só a ter seleccións deportivas, senón tamén a competir internacionalmente con esas seleccións». Quintana explicó que con esta propuesta no busca «facer unha guerra de identidade con ninguén», sino poner a Galicia en el mapa. «Mostrarnos ao mundo como país que somos», subrayó.

El medallero romántico

Lo cierto es que el órdago del BNG carece de precedente a ese nivel, y no tiene, hoy por hoy, opciones de trascender de un mero apunte romántico. Esa tesis ni siquiera llegó a cuajar en el texto definitivo del ambicioso Estatuto catalán, que en su artículo 134 ni menciona la presencia de selecciones deportivas en competiciones internacionales. El debate no pasó allí de los borradores, porque sería un brindis al sol. Las competiciones están en manos de organismos privados, que son los que deciden. El Comité Olímpico Internacional, por ejemplo, ni se plantea la posibilidad de que participe un territorio que no sea Estado.

Así que la clave olímpica que la cabeza de lista del BNG por Pontevedra apuntó en la presentación del acto de ayer se queda en un saludable reconocimiento de los méritos de los deportistas del país. Táboas presumió de que, en una hipotética entrada de Galicia en el medallero de los Juegos de Pekín, se situaría por delante de Argentina. Algunos de los gallegos que compitieron en la última Olimpiada asistieron a la convocatoria de Quintana en el pabellón de Bouzas, como Iván Raña o el paralímpico Pablo Cimadevila. También se dejaron ver Álvaro Pino, Ezequiel Mosquera, Julia Vaquero, Eva Castro y los ex célticos Jorge Otero y Javier Maté.

Ante ellos, el candidato del Bloque recordó su condición de «celtista de corazón» y confesó cierta envidia sana hacia el mimo con que la televisión vasca trata los deportes tradicionales de la tierra. Mientras allí «é raro que non boten partidos de pelota», en TVG, lamentó, pitan más los partidos de fútbol del Madrid y el Barcelona. Quintana prometió nuevas leyes del deporte y del «mecenazgo deportivo», y un clúster específico. Todo, para blindar al deporte de los rigores de la crisis.

El líder nacionalista volvió sobre las selecciones en Carballo, feudo del BNG. Esta vez, prescindió de medirse con Allende y evocó al mexicano Lázaro Cárdenas, que en el siglo pasado nacionalizó sectores productivos, un criterio que equiparó a la apuesta por que la energía eólica deje beneficios en el país. Al final, animó al auditorio a procurar votos. Lo que le preocupa ahora es que los gallegos metan sus papeletas en las urnas. Los otros goles pueden esperar.

Feijoó apela a los desilusionados

Tras la incursión del lunes en Allariz, Alberto Núñez Feijoo volvió a intentar arañar, en otro feudo nacionalista, los votos que necesita para la mayoría absoluta. El turno fue para O Morrazo, comarca en la que tres de los cuatro concellos que la conforman (Cangas, Bueu y Moaña) están en manos del BNG. Y sabedor de que jugaba fuera de casa pidió la confianza, no sólo de los simpatizantes populares, sino sobre todo de los descreídos, de los desilusionados, de los que ya dejaron de fiarse de la política.

Para convencerlos, el candidato popular presentó un proyecto de futuro frente a un bipartito "que leva tanto tempo mirando para atrás que non se dan conta de que imos por diante e que non nos ven". Calificó la crisis y la herencia económica de socialistas y nacionalistas como el mayor problema de los gallegos, y recalcó la afición del bipartito al lujo -"Acabouse a beatiful people "- y a repartirse Galicia entre los dos socios -"si eles se reparten todo ¿que queda para os galegos"-.

Prosperidad

En esta conyuntura, el candidato popular propuso su programa de prosperidad para que Galicia entre en una nueva etapa de regeneración democrática y, como si de Rosalía se tratase, comience un nuevo Rexurdimento".

Aferrado a la crisis, el principal eje de su campaña, ya había presentado por la mañan un plan de impulso al sector turístico, que representa el 12% del PIB. Tras un encuentro la Confederación de Empresarios de Hostelería, en el Hotel Balneario de Lugo, prometió que PP potenciará el sector termal hasta convertirlo en un referente en Europa. Para ello, propone crear un cluster, en el que se integren los 20 balnearios que operan en Galicia, y un centro de investigación para mejorar la calidad de las aguas y la formación de los profesionales. El turismo náutico, con 10.000 nuevos amarres, el cultural -un parque do mundo romano en Lugo- y el de congresos y golf completan el paquete. Todo ello se englobaría bajo una marca única de turismo que identificaría todas las actividades que ofrece Galicia como un destino único.

Xacobeo

Aprovechó Feijoo para reprochar al Gobierno de PSOE y PP el retraso y el abandono al que tienen condenado el Xacobeo del próximo año - «e non haberá outro hasta o ano 2021»- por lo que garantizó que en 100 días de gobierno negociará con el Gobierno central los beneficios fiscales que estarán vigentes durante el año santo, y diseñará la programación lúdica de todos los caminos.

No olvidó, una vez en Lugo, hacer una referencia al AVE que debería unir esta ciudad con Ourense y que «vai facer de Lugo a última en acceder á alta velocidade». Y prometió que, si gobierna, negociará con el Ejecutivo central la forma de financiar los 600 millones de coste que tendría esta infraestructura, tal y como hicieron los gobiernos de Navarra y País Vasco.

De Cospedal invita a PSOE y BNG a "presentar un proyecto conjunto y no engañar a los gallegos"

Dolores de Cospedal, la secretaria de Organización del PP, aterrizó ayer en A Coruña para respaldar a los candidatos de su partido Alberto Núñez Feijoo y Carlos Negreira. Y el mensaje fue el mismo que el del resto de sus compañeros de fuerza política: «Tenemos el único programa y el único candidato creíble, porque el PSOE y el BNG están ahora disimulando para ver si juntos son capaces de sacar un resultado que les permita desplazar al PP». La dirigente conservadora recordó «las contradicciones del bipartito, que ha pasado cuatro años peleándose sobre todo, en lugar de preocuparse de los problemas reales de los gallegos». Y aprovechó para lanzar un desafío a PSOE y BNG «para que presenten un candidato y un programa conjunto y no engañar a los gallegos e intentar usar a Galicia en beneficio propio». Dolores de Cospedal contrapuso las quejas de los peatones que topó sobre el deficiente sistema de salud pública «frente al gusto por el lujo y el despilfarro del bipartito».

Por la tarde, en la plaza de Armas de Ferrol, De Cospedal criticó la falta de eficacia del Gobierno socialista en la aplicación de la ley de dependencia y reiteró que «si gana Feijoo, ningún dependiente gallego morirá sin recibir la valoración y las prestaciones que les corresponden por ello».

Mar Barcón, cabeza de lista del PSOE por A Coruña, la tachó de «demagógica» y acusó al PP de olvidar a ese colectivo durante la etapa de Aznar.

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